jueves, 4 de agosto de 2011

La historia de Grace: la chica callejera

Aquel día salí de mi tienda cansado pero contento. Era jueves y el reloj ya marcaba las diez y media pasadas de la noche. Se había hecho tarde porque antes había tenido reunión con mis compañeros de seducción y luego me había entretenido hablando telefónicamente con la chica con la que yo padecía una monitis. Iba ya de camino a casa, con mi melena despeinada, sin afeitar, con la ropa algo sucia de trabajar durante todo el día, absorto en las melodías rock que reproducía mi mp3 y pensando en seguir mi conversación con esa chica por msn en cuanto llegara a casa, pero de repente me paró otra chica justo en la calle donde vivo cuando ya estaba a punto de llegar y se dirigió hacia mi, tuve que quitarme un auricular para poder escucharla:

- Perdona, ¿tienes un teléfono para poder realizar una llamada? ¿O un euro para poder llamar desde la cabina? Es que necesito que alguien me recoja porque estoy aquí tirada sin nada.

Como estoy harto de que me pidan dinero mi respuesta fue una negativa, aparte ella a simple vista no tenía buenas pintas (aunque las mías tampoco lo fueran en ese momento), era de estatura mediana, con el pelo muy rizado, lo llevaba recogido, castaño, llevaba gafas y una chaqueta grande marrón claro que le tapaba todo el cuerpo, de complexión parecía normal/delgada pero por la chaqueta no se podía apreciar gran cosa. Empezó el típico proceso de explicarme alguna historia de forma rápida como hacen todos para convencerme de que le diera algo, pero esta vez, en vez de marcharme sin más ignorándola o haberle dado algo para que se callara le contesté que no me la creía y que se sentara ahí conmigo y me explicara su historia tranquilamente. Nos presentamos, la llamaban Grace y su vida había sido bastante dura. Escapó de casa días atrás porque su padre la maltrataba y obviamente no podía estar con él. Tampoco podía ir con su madre, ya que se había muerto hacía dos años. No tenía a nadie con quien quedarse y no tenía dinero. Por no tener no tenía ni a donde alojarse esa noche y lo único que había conseguido es trabajo en un after repartiendo flayers el cual empezaba ese mismo día a las cinco de la mañana en Barcelona. Necesitaba dormir porque llevaba ya un par de días sin hacerlo, necesitaba comer algo y luego que alguien la llevara ahí. Yo sin embargo no tenía ni coche, ni le podía ofrecer mi casa porque vivo con mis padres y tampoco le bajé comida, teóricamente no le podía ofrecer nada que ella necesitara, pero resultó no ser tan así. Cuando hablaba y recordaba el porqué de su estado ella se ponía nerviosa, frustrada, cabreada y triste a la vez. Mostraba un aura de desconfianza inicial hacia mi y de bordearía en general cuando se supone que debía convencerme de algo, pero de alguna forma entendía que fuera así, era su defensa hacia alguien desconocido, puesto que ella era alguien que lo estaba pasando mal y no quería confiar en cualquiera de buenas a primeras. Sin embargo era eso mismo lo que necesitaba y yo estaba a su lado escuchándola y le di mi opinión al respecto de todo y empecé hablarle un poco de mi hasta que su reacción empezó a cambiar poco a poco de forma positiva. De repente sonó su móvil (teóricamente sin saldo), alguien que conocía de apenas dos días que se ofrecía a llevarla a Barcelona en su furgoneta. Ella le dijo donde estábamos mientras yo ya me levantaba para irme a casa. Ella colgó y su atención volvió de repente a mi lo que de alguna forma me retuvo un poco. Me comentó que no se fiaba de ese hombre, que también la habían violado en un pasado y que no sabia si subirse en esa furgoneta porque no se acababa de fiar. Realmente había pasado por todos los males que una mujer pueda pasar en su vida... La furgoneta pasó pero no se detuvo y al rato le llegó un sms de él diciendo que ya veía que había encontrado buena compañía y que me dejaba a mi divertirme con ella. ¿Ves como era un cerdo interesado?, replicaba ella, y yo no pude evitar reírme de la situación y de lo reactivo que había sido el otro chico. Ahí estábamos, yo a escasos metros de mi portal hablando con una chica que no tenía donde ir empezando a explicarle mis cosas, mis proyectos, mis sueños y mi forma de ver la vida, de como debería enfrentarse a todos los problemas que había tenido y de lo mucho que yo me había auto-superado. Le hablé del mundo de la seducción, de que ya no veía las cosas como antes y de lo que estaba cambiando, de como ya empezaba ayudar a otras personas en conseguir lo que yo estaba consiguiendo y se mostraba interesada e intrigada. Ahí le hice una versión del test del cubo que solía usar mucho antes para hacer lectura en frío (que explicaré en otra entrada) Si acertaba cuando le dijera como era ella en más más del 60% ganaría una cita en la playa mientras me invitaba a una cerveza, y si no lo conseguía ella me propuso acompañarle a un after y a pagar su guardarropas (fijaros que el “castigo” que propuso para mi derrota implicaba también estar con ella, por tanto se sentía muy bien ya con mi compañía y quería verme de nuevo). Obviamente gané y el hecho de que pensáramos estar los dos solos en la playa, ella en topless y en tanga como me decía y yo con mi voll-damm fresquita hizo que el ambiente se animara aún más. Grace tenía ya una sonrisa de oreja a oreja, estaba animada, sentía mucha curiosidad por mi, su estado era más que favorable y empezó a reír con mis bromas. A causa de esto nos fuimos a un sitio más apartado porque su risa era muy escandalosa, decía que siempre se reía así, la verdad es que era algo peculiar, pero nada agradable para mi comunidad de vecinos. Fue entonces cuando el frío se empezó apoderar de mi porque iba en manga corta y por la noche empezaba hacer frío. Ella se quito la chaqueta y me mostró su cuerpo, iba en top blanco y con unos vaqueros cortos, de esos que son muy cortos. Efectivamente no estaba mal de cuerpo aunque se notaba que no tenía ya ni 19 ni 20 sino 30. Con la chaqueta nos abrigamos los dos y ella empezó acariciarme para combatir el frío, yo también, y entre caricias llegó mi beso. Recuerdo que después de eso ella me dijo que cuanto tiempo llevaba esperando para dárselo, definitivamente tenía que haber sido bastante antes quizás y ahí se demostró quizás por un lado mi poca experiencia aún en la parte de la sexualización, sin embargo eso me sirvió para aún darme más valor y soltar que desde hacía tiempo, pero que me encantaba mantener esa tensión sexual y hacerla sufrir un poco. Fue ella quien me comió la boca al instante de decir eso. Hay una cosa que me seduce y me encanta escuchar, cuando una mujer me dice lo que me dijo Grace entonces “es que eres tan diferente, por eso gustas tanto...” pocas cosas me alagarán más que esto, el haber desarrollado y ser una persona diferente y siendo yo llegar a triunfar con las chicas con lo mal que lo había pasado antes. Continuamos ella, yo y nuestro amigo el frío así que me propuso de ir al cajero de mi barrio que estaba cubierto para refugiarnos. Entramos, se sentó encima del cajero automático, yo a su lado, y entre los "bipbip" que hacía la máquina al teclear sin darnos cuenta con las diferentes partes de nuestros cuerpos y enfrente de una cámara de seguridad empezamos a liarnos. Ella dijo que era muy bestia, así que creé hielo y en cuestión de pocos minutos fue ella quien se me lanzó encima. En ese momento descubrí porque debía llevar preservativos en la cartera. También descubrí que cada vez que viera el cajero de camino a mi casa me llevaría un grato recuerdo ya. Era tarde, las cuatro de la mañana, y ella tenía que marchar. Con la ayuda de un euro que tenía suelto en la cartera podría pagar el viaje de ida.

Nos quedamos en la parada, ese momento quizás fue el más tierno, ella encima mio abrazada a mi, parecía que yo fuera lo único que necesitaba, se había convertido en mi niña y necesitaba de su líder de tribu, sensación que había empezado a descubrir recientemente y que nunca había vivido en mis veinticinco años anteriores de vida... al tercer autobús que pasó nos despedimos (los dos anteriores se nos pasaron de largo por no estar atentos a la carretera sino a nosotros mismos), ella me dio su teléfono e hizo esperar al conductor con la puerta abierta durante un rato, rato que duró nuestro último beso.

Llegué a casa sobre las cinco de la mañana cuando tenía que haber llegado a las diez y algo y con un par de perdidas de la chica de mi monitis. Al día siguiente estaría zombie pero había merecido la pena. Podía estar contento, había sido capa de cambiar totalmente el estado de una mujer desconocida y conseguir prácticamente sexo con ella cuando yo teóricamente partía sin valor y sin nada que ofrecerle en un día cualquiera y a parte de eso encima había hecho pensar y preocuparse por mi a esa chica que tanto me obsesionaba aún.

Las cosas me empezaban a marchar bien, muy bien últimamente, y cada vez me daba más indiferencia cualquier resultado con cualquier interacción, veía y lo más importante, sentía mi potencial escondido durante tanto tiempo y empezaba a creer en mi sintiendo lo que era ser un chico con verdaderas opciones.

2 comentarios:

  1. No habia leido nada de ti Silfido , pero si te digo que me ha sorprendido gratamente esta entrada me quedo corto. Espero leer más sobre ti.

    Stingray

    ResponderEliminar
  2. Hola Stingray, yo tampoco te conocía, veo que eres de Valencia, ¡espero verte por ahí! ;)

    ResponderEliminar